El comienzo: El Mal (Prólogo)
Para ser un libro que, en un principio, quería escribir basándome en vivencias reales, en apenas una semana ha pasado a poder ser un ensayo sobre el mal, hablando de él entre el esoterismo y la filosofía.
¿Qué es el mal?¿Cuántos tipos o grados de mal existen?¿Es un constructo humano o existe realmente?
Quiero decir, muchos nos estremecemos al ver al leopardo comerse la cría de una gacela; pero si el leopardo no hiciera eso, sería él el que acabaría muriendo. Sin embargo nos sentimos mal (aunque hable en general, entre nosotros hay mucha más gente de la que pensamos que es incapaz de sentir nada, al menos nada que no vaya sobre ellos mismos) al ver a la criatura ser devorada. Pero no, el leopardo no es malo, quizá el acto pueda ser considerado malo desde el constructo del Mal que hemos creado los humanos; sin embargo, tengo que decir que existe un Mal real, mucho más puro y que del que nuestra especie hace gala demasiadas veces, que va más allá del de ejecutar un acto determinado para obtener un beneficio. El verdadero Mal se encuentra en pequeñas cosas, como puede ser esa envidia que consiste no en desear tener lo que el otro posee, sino en desear que él no lo posea; puede verse de forma clara en casos de ciertos asesinos psicopáticos que disfrutaban descuartizando a la gente... Pero también existe de una forma oculta y sibilina entre nosotros, personas que hacen daño psicológico a otras y se alimentan de ese sufrimiento como los vampiros de la sangre.
Y sí, he tenido la desgracia de toparme con alguna de esos seres que lo que destrozan es tu alma y no tu cuerpo.
Mi intención aquí es narrar el daño que una criatura así hizo a mi amigo Rubén, dejándole secuelas que no pudo superar. Y es que aunque su vida siempre estuvo llena de altibajos, aquí sólo quiero centrarme en un época concreta de ella, que intentaré narrar como una novela, ahora que conozco los hechos que en su momento no pude ver.
Comentarios
Publicar un comentario